Editorial – Articulo 24

El sector editorial constituye un importante motor económico dentro panorama cultural español.

Hay que tener en cuenta la irrupción de los llamados medios sociales y las migraciones de los lectores a Internet, provocando un claro impacto en el descenso de la venta de ejemplares y la venta de publicidad.

En el actual contexto de crisis y transformación tecnológica, el sector editorial español está dando muestras de gran solidez, manteniendo una tendencia creciente en términos productivos, reflejándose en la actividad empresarial como adaptación de editoriales sobre obras de teatro del siglo xviii o editoriales con fotografías donde se refleja la sociedad de manera diferente a lo que estamos acostumbrados.

Tanto las acciones de edición como las de facturación, relativas a lo digital en España, vienen a demostrar el esfuerzo que está realizando el sector por adaptarse a los cambios y aprovechar las oportunidades con puestas en marcha creativas. Sin ir más lejos, editoriales sobre trabajos periodísticos.

En lo que respecta al sector exclusivamente editorial, los movimientos impulsados desde los grupos editoriales españoles más fueron escasos y puntuales. Fue en 2010 con el lanzamiento de Libranda, promovida por las principales firmas del país, cuando se constituyó una importante iniciativa al representar el primer acercamiento conjunto de los grandes grupos editoriales españoles a la edición digital. Desde entonces, estamos asistiendo al «despegue» del “libro” digital sobre este ámbito con temáticas nunca vistas antes y que reflejan grandes actividades de nuestra sociedad, como editoriales sobre el día internacional del teatro.

En definitiva, el sector editorial español está al auge, actualmente como la cuarta potencia editorial del mundo, por detrás de Estados Unidos o Alemania. Como curiosidad, los libros son el décimo producto español más exportado. Además, el esfuerzo es notable, el sector se adapta a los cambios y aprovechan las oportunidades, en cifras: 3 de cada 4 editoriales cuentan con un proyecto digital.

La princesa y el pirata – Articulo 23

La obrade teatro ‘La princesa y el pirata’ no trata de princesas obedientes y sumisas que necesitan al príncipe encantado encargado de rescatarlas. Es una obra teatral que apuesta por dejar a un lado los estereotipos y se aferra a la igualdad de género. ¿Será posible enseñarle a la sociedad más pequeña a deshacer de esos pensamientos cuando lo último que escuchan antes de irme a dormir es el cuento de la Cenicienta, quién tuvo que casarse con un príncipe para ser feliz para siempre?

La puesta en escena es en forma de guiñol. El teatro, en general, y el guiñol en este caso desarrolla su horizonte. Hoy la infancia está condicionada a que todo esté preparado y prefabricado de antemano como el cine, radio, televisión, discos, entre otras actividades. Por ello, la sociedad no participa en la acción. Desde el punto de vista educativo, el teatro puede darle apoyo para fomentar la creatividad, la imaginación, para descubrir en el texto lo que es importante, los matices de cada personaje o situación, los gestos, etc.

En el guiñol es importante la participación del público, por ejemplo, se fomenta la concentración u interés por la actividad:

  • con preguntas dirigidas a los espectadores que contestan masivamente
  • con alguna pregunta individual

Dicha participación puede estar programada por el grupo de teatro según la obra o simplemente al ver los rostros del público los actores saben cuándo es bueno preguntar dependiendo de las expresiones, en este caso del espectador.

La princesa está cansada de serlo, de vivir siempre la misma historia, de esperar al príncipe para ser rescatada de sus vivencias. Es un personaje rebelde que encuentra la ayuda que necesita en el que hasta ahora solía ser el malo de los cuentos: el pirata.

Juntos enseñarán como se puede ser valientes y luchar por los sueños.

Jornadas – Articulo 22

Un congreso y una jornada son las denominaciones utilizadas para reuniones promovidas normalmente por una Asociación, Academia, Sociedad, Colegio Profesional, Federación o Universidad con un fin de discusión, difusión o intercambio de conocimientos. Los asistentes adoptan un rol interactivo, participando activamente en ponencias, foros, debates y pósteres; no suele tener una periodicidad fija ni una duración mínima, un número mínimo de participantes y no están orientadas a la generación de negocio, sino a la difusión o intercambio de conocimientos. Con el fin de hacer más atractiva la asistencia a un congreso o unas jornadas las entidades organizadoras se vuelcan en la organización de actividades complementarias o paralelas al mismo, consistentes en actividades turísticas o de ocio. A la hora de elegir celebrar unas jornadas, hay que hacer una investigación donde resulta fundamental conocer las áreas de conocimiento implicadas y los objetivos del mismo, es decir, saber por un lado si en dicho evento tiene cabida el trabajo desarrollado, y por otro, deducir la definición de qué es lo que se propone conseguir en tales jornadas; ello implica, entre otras cosas, averiguar la especificación de los temas a tratar (tracks o topics) antes de enviar el artículo o comunicado. Los congresos, jornadas y ferias se pueden celebrar en distintos tipos de recinto dependiendo de sus características. Por ejemplo, muchos congresos o jornadas médicas se desarrollan en los salones de actos de algún hospital y, del mismo modo, las universidades son promotoras de congresos científicos de pequeñas dimensiones, utilizando sus propias infraestructuras para abaratar costes. Pero, sin duda, los recintos más utilizados en grandes eventos son los palacios de congresos o centros de convenciones y los recintos feriales.

Del mismo modo, existen otros condicionantes que hay que tener en cuenta para la toma de decisiones, como por ejemplo el ambiente que debe imperar (naturaleza, mar, ciencia, montaña, urbe, etc.) o haber sido la sede de ediciones anteriores, en el caso de congresos o ferias de celebración periódica.

Eventos Festivales – Articulo 21

En la actualidad, hay un sinnúmero de eventos llamados festival, así como una enorme diversidad de temáticas, desde festivales de matemáticas, gastronomía o poesía, a agrarios, artísticos o médicos.

El mundo de los festivales nos permite resaltar cuatro factores determinantes para la conformación de una tipología de festivales. La interacción combinada entre dichos factores explica el por qué, para quién, qué y cómo se definen y desarrollan la mayor parte de festivales. Los cuatro factores clave son:

  • El territorio donde está ubicado (centralidad o periferia geográfica o cultural,
    nivel socioeconómico, educativo, densidad demográfica y de oferta cultural, la
    estratificación social y cultural de las comunidades que lo componen, sus
    tradiciones y vitalidad, entre otros aspectos).
  • La institucionalidad (titularidad, gobernanza y valores organizativos, modelo de
    gestión, actores influyentes, participación en redes …).
  • El presupuesto disponible (volumen y evolución, financiación y estructura de
    ingresos, estructura de gastos, política de precios …).
  • El proyecto artístico.

El territorio, entendido no solo como espacio físico sino también como lugar de interacción social y cultural simbólica. No es lo mismo celebrar un festival en una gran ciudad que en una zona rural donde solo ocasionalmente llega programación profesional, al aire libre o en locales cerrados, en comunidades con una gran vitalidad
artística de vanguardia o ancladas en la tradición, en un entorno patrimonial emblemático o en un viejo almacén industrial.

La institucionalidad de un festival es un factor determinante. La titularidad pública explica tanto la mayor viabilidad económica de los mismos (las pérdidas son cubiertas por las administraciones responsables), como las limitaciones administrativas.

Otro aspecto para resaltar, para entender la esencia de un festival, es el proyecto artístico. Un festival puede tener un tamaño más o menos grande, ser comercial o rompedor, especializado, interdisciplinar o ecléctico, clásico o contemporáneo, pero es esencial que su línea artística sea coherente y clara.

Eventos Culturales – Articulo 20

En el ámbito empresarial, los eventos sirven para presentar o potenciar determinados productos, servicios e incluso la marca. Un evento permite realizar un acercamiento con los clientes actuales y potenciales, facilitando los objetivos de fidelización frente a los competidores del segmento. El auténtico valor de los eventos es su capacidad para ser recordados, ya que generan una “experiencia” a sus asistentes. Las experiencias pueden ser:

  • sensoriales: apelan a los sentidos, con el objetivo de crear experiencias a través
    de la vista, el tacto, el gusto, el oído y el olfato.
  • sentimentales: apela a las emociones. La comunicación en general se ha
    instalado en el terreno emocional por su gran capacidad persuasiva. Los
    “eventos de motivación” destinados a empleados apelan a sentimientos tales
    como el reconocimiento, el orgullo de pertenencia, la capacidad de superación
    o la fortaleza de sentirse parte de un equipo.
  • de pensamiento: apelan al intelecto con la finalidad de generar experiencias de
    carácter cognitivo-resolutivo que involucren al invitado de forma creativa. Este
    tipo de experiencias, abarcan la sorpresa, la provocación y la incertidumbre.
    “Lo que no se espera no se olvida” .
  • de las acciones: se trata de proporcionar a los asistentes una oportunidad para
    “vivir una experiencia diferente”. En ocasiones, el lugar donde se celebra el
    evento ya proporciona esa vivencia singular.
  • relacionales: contienen elementos de las cuatro experiencias anteriores. Estos
    eventos consiguen vincular a la persona con otras de similares gustos y
    aspiraciones. Este planteamiento apela al deseo de pertenencia. Se basa en la
    necesidad de ser percibido positivamente por aquellos a los que queremos
    parecernos

En todo evento debemos diferenciar tres grandes fases o etapas:

  • El pre-evento: en esta fase deberemos marcar los objetivos qué se persiguen,
    planificar los pasos a seguir y organizar todo lo necesario para que cuando
    llegue el día del evento esté todo listo.
  • El evento: todos sabemos que la perfección no existe, por lo que si aparecen
    imprevistos debemos tratar de solucionarlos lo más rápido posible y sin que los
    asistentes los perciban.
  • El post-evento: consiste en analizar y evaluar cómo ha ido el evento, si se han
    conseguido los objetivos, si ha asistido la gente que se esperaba o si los
    asistentes han quedado satisfechos; también es el momento de analizar todos
    los fallos para que no vuelvan a ocurrir en los siguientes actos.

Eventos culturales – Articulo 19

Con el término de “evento” se abarca un sinfín de modalidades de naturaleza diversa que van desde una reunión, una jornada, un concierto, unas fiestas, una exposición de arte, una conferencia o un congreso, un festival de música o de cine, hasta una prueba deportiva. Los eventos no constituyen por tanto un patrón uniforme de actividad. Al contrario, existen infinidad de modelos, cada uno con sus características y particularidades, y que variarán en función de peculiaridades como: su tipología, la localización, la cantidad de personas asistentes, el tipo de prácticas que se llevan a cabo, los servicios que se ofrecerán en el mismo, etc. Un evento, indiscutiblemente, sea de la modalidad que sea, genera impactos, positivos o negativos. Impactos de índole cultural-educativo, emocional, social, económico y ambiental, y que se producen en el lugar y el entorno donde se celebra.

Al cabo del día, se producen infinidad de eventos. Para ser más “sostenibles” en ese sentido, el objetivo es, por tanto, gestionar el impacto, bien sea negativo o positivo, reduciendo su huella ecológica, asegurando un balance económico justo, aprovechando las oportunidades que pueda aportar a la comunidad y al entorno local y sensibilizando y educando, desde la práctica, a personas organizadoras y personas asistentes o participantes. Básicamente debemos elegir el tipo de actividad que mejor se adecúe a nuestras capacidades y los criterios que queremos respetar o implementar. Debemos pensar donde llevarlo a cabo y valorar los impactos -negativos y positivos- que generará. Además, en esta fase también habrá que definir aspectos más concretos como cronogramas, personas necesarias y presupuestos. Es una fase en la que las prisas y las ganas de entrar en acción pueden hacer que pasemos algunas cosas por alto. Pero teniendo en cuenta que será la base en la que se apoyarán los siguientes pasos, merece la pena que le demos la importancia que se merece. La comunicación es el eje transversal a todo el evento, y la herramienta más importante para que todas las personas participantes en la organización y el desarrollo del evento estén alineadas en cuanto al mensaje a comunicar. Toda acción es una actividad que lleva implícitos unos valores, que son las reglas de conducta y actitudes según las cuales nos comportamos. Por lo tanto, es importante que nuestras acciones sean consecuentes con los valores que se quiere transmitir. Desde Atakama se apuesta por unos eventos donde se favorezca el diálogo, la participación, la igualdad, la responsabilidad, el respeto, la justicia, etc. Valores, que además de los priorizados en cada actividad o evento, son indispensables en cualquier situación.

Congreso – Articulo 18

¿Qué hacer antes de la fecha prevista de un congreso? Se recomienda elaborar una convocatoria que contenga el título del evento, la fecha, la ciudad y la institución sede del evento. Esta convocatoria deberá establecer el objetivo de la realización del congreso y las personas a quienes va dirigido, las temáticas a abordar y las actividades a realizar como parte del programa del congreso: ponencias orales y carteles, conferencias magistrales, foros de discusión, exposiciones, cursos y/talleres y eventos culturales y/o deportivos.

Se recomienda pedir asistencia a un diseñador gráfico para la elaboración del material publicitario del evento y las aplicaciones necesarias. Pueden elaborarse documentos de referencia con los elementos que se espera que contenga el diseño para que el diseñador pueda elaborar varias propuestas iniciales de las que surgirá la imagen final del congreso cuando sea sometida a votación en alguna de las reuniones del comité organizador. Se sugiere la creación de una página de internet que contenga información relacionada con el evento que se va a realizar. Se debe contactar un diseñador de páginas web que pueda realizar el diseño básico con imágenes y contenido proporcionado por el comité de organización del congreso. En cuanto al contenido, éste puede incluir información general del evento, de las entidades organizadoras, sugerencias de lugares para hospedarse, sitios de interés en la entidad huésped u opciones de transporte. Se deberá invitar a los conferencistas de acuerdo con el tema elegido para el congreso y elaborar una base de datos con los posibles candidatos tomando en cuenta su línea de trabajo, su reconocimiento y sus posibles aportaciones temáticas al congreso. Para realizar la invitación se elaborará un formato de carta invitación en el idioma de cada participante que contenga el tema del evento y la importancia de la aportación que pudiera brindar con su participación. Para todo ello, necesitamos de un lugar donde realizar estos eventos culturales. Un congreso requiere de espacios suficientes para albergar las diferentes actividades a realizarse. La solicitud de los espacios se hará dependiendo de las necesidades, de las actividades planeadas y del número de asistentes esperado.

Cuentacuentos – Articulo 17

La figura del cuentacuentos tiene la premisa fundamental de conectar con los espectadores y disfrutar del cuento y la escenificación tanto como su público.

Nos basamos en saber transmitir las emociones de la historia a través de diversos recursos como pueden ser: los gestos, el tono de voz, las imitaciones, expresiones faciales, el silencio, las pausas, el contacto visual o la escucha activa. Es considerado un arte, es un instante único de fantasía en la que interactúa el cuentacuentos y quien lo escucha, creando un estrecho vínculo en el espectáculo. Para esto el narrador oral elabora su historia desde la belleza de las palabras, escogidas con agudeza para que el público vea y sienta lo que se está contando. Asimismo, el cuentacuentos debe conectarse con lo que cuenta; narrador y espectador deben sentir lo que se está relatando. Este arte muchas veces es confundido con la lectura en voz alta, pero existen grandes diferencias entre ambas actividades que es importante tener en cuenta en el desarrollo de las mismas. Cuando se lee una historia se está centrado en el texto, está ligado al objeto que está en sus manos y es preciso que se diga todas las palabras tal cual como se indican en el texto. En cambio, cuando se narra una historia se está centrado en el intérprete y la audiencia, quien lo cuenta tiene más libertad de interpretarlo, pues no posee el texto en sus manos y eso le permite moverse, darle gestualidad a los personajes, es libre de mirar al público y comunicarse con ellos. Sin embargo, la diferencia más importante entre ambos radica en que el cuentacuentos puede modificar el texto, transformarlo y darle una nueva vida a esa historia desde un ámbito personal. Es por ello que, al escucharlo, el público no solo conoce la historia, sino también la interpretación que hace el narrador de ella, se enriquece de esta nueva historia que se ha creado e interactúa con él. Así, un cuento clásico puede ser adaptado oralmente a otra época, lugares, personajes, etc. Pues el narrador es activo, es él quien lo transmite desde su emocionalidad y experiencias personales.

Cuentacuentos – Articulo 16

Con el paso del tiempo, la figura del cuentacuentos ha experimentado un crecimiento exponencial, resurgiendo un interés por la narración oral y las historias que nos hacen viajar a través de la imaginación y la escucha. Si bien este crecimiento en la producción de espectáculos de cuentacuentos está ligado al ámbito educativo. En una línea de evolución histórica, el arte del cuentacuento es entendido, generalmente, como un arte teatral menor. Es innegable que, dentro de nuestra cultura, toda persona ha tenido algún tipo de encuentro y cercanía con los cuentos. Desde pequeños se nos familiariza con ellos, ya sea cuando nuestros padres nos relataban un cuento antes de dormir, o cuando durante la etapa pre – escolar o escolar eran material formativo con el objetivo de entregarnos alguna moraleja o enseñanza. El cuentacuentos, que es ser un narrador activo, genera un aporte creativo y un grado de autoría en lo que se está relatando, debido a que a través de él y la visión que quiera entregar y provocar en el espectador es que el cuento, a través de la oralidad, se va a ir adaptando y transformando, cambiando a otra época, modificando lugares, personajes, entre otros, transmitiendo así desde su emocionalidad y sus propias experiencias personales. A partir de ello, se cataloga el fenómeno del cuentacuentos como una obra de arte. Dentro de las habilidades de esta práctica teatral, encontramos que ayudan a desarrollar la capacidad de escucha, una escucha que será activa, analítica, reflexiva, creativa y apreciativa de lo que se está contando. Asimismo, ayuda a desarrollar la imaginación de manera inagotable, pues el narrador a través de gestos, descripciones y su mirada logra llevar a quien lo escucha al lugar de los acontecimientos relatados. Fomenta el gusto por la lectura y por la literatura. Pero una de las más importantes y trascendentes, es que desarrolla un pensamiento crítico-reflexivo, ya que a partir de las historias y sus personajes se ven reflejadas conductas sociales que incorporan y analizan a medida que van escuchando el cuento. Se puede definir la técnica del cuentacuentos como un arte, debido a que gracias a las elecciones que hace el narrador, el cuento va a cobrar vida generando, a través de la palabra y la gestualidad corporal, imágenes en el espectador que contienen un alto grado de belleza artística, dada la búsqueda de la relación forma-contenido.

ESPECTÁCULOS INFANTILES/ la princesa y el pirata – Articulo 15

Los eventos son las herramientas de comunicación hacia el público. En todos los eventos participan distintos tipos de público asistente, los cuales pueden ser niños, ancianos, jóvenes, personas con discapacidad, con lo que se tendrá que cuidar los aspectos y necesidades que estos reclaman por su participación, y prever un protocolo. Por otro lado, el tipo del evento será fundamental para diseñar su participación ya que puede ser que asistan a verlo o como participantes, no es lo mismo asistir a un pasacalle donde la participación es mínimo, como mero espectador, o ser partícipe de un taller que implica al público del mismo. Desde Atakama Animación, desarrollamos espectáculos infatiles con el propósito de desarrollar una mirada crítica hacia una propuesta artística y cultural, diferente en cada ciclo educativo, en los que se fomenta distintos valores. Por ello, hay diferentes métodos de trabajo de la animación. En el espectáculo La Princesa y el Pirata pretenden romper con los estereotipos que nos impone la sociedad, no hay princesas complacientes ni príncipes azules perfectos. Destinado al público infantil, como principal objetivo, apuesta por la igualdad de género.