Didactica – Articulo 9

El teatro tiene un fin eminentemente didáctico sin perder su estética y procedimientos para la puesta en escena de obras en sus distintos géneros. El teatro se puede considerar cultura, englobando formas de vida de los pueblos y reflejando valores de un momento histórico, social y cultural concreto, a través de obras teatrales o cortometrajes. Por tanto, se convierte en un escenario de mensajes sociales y un vehículo de transmisión a lo largo de los tiempos. Es un espacio de encuentro inter y transdisciplinar, puesto que mediante el teatro se viven conceptos históricos, sociales, políticos, psicológicos, literarios y todo aquello que encontramos en la vida misma. Las capacidades expresivas están en uno mismo, y es necesario entrenarlas para conseguir un correcto desarrollo de ellas. Este entrenamiento no es necesario para convertirse en artista o profesional de la escena, sino porque nuestra capacidad de comunicar. Una palabra, un gesto o el tono de la voz y todos aquellos elementos del metalenguaje son indicadores de lo que comunicamos, ya sea con o sin intención de hacerlo. La comunicación es una característica de los seres humanos. Sin la capacidad expresiva no podríamos relacionarnos con los demás. Por lo tanto, no tendríamos conocimiento de nuestra identidad lingüística. Como sabemos, en el acto comunicativo hay dos sentidos: uno de emisión y otro de recepción. Con las estrategias teatrales en el aprendizaje de lenguas desarrollamos tanto las capacidades para emitir, por ejemplo cuentos populares, como para escuchar.

Si tomamos una obra de teatro, un cuento narrado o un diálogo para ser escenificado a través de la acción, la duración de cada uno de los momentos es variable. Sentir es el momento inicial más importante en cualquier estrategia creativa que pretenda implicar al espectador o al lector en un proceso formativo. Las acciones de pensar y planificar significan dar paso a las decisiones racionales, al proceso de reflexión para generar ideas, organizarlas y plasmarlas de forma pertinente con los objetivos. Decidir qué tipo de recurso será el más adecuado a los destinatarios y su finalidad. Podemos pensar la acción escénica como un relato, un caso, un teatro o un diálogo. Por tanto, es relevante poder representar el mensaje de lo que se quiere transmitir, pensando la acción y planeándola con los recursos que precise. La integración y la trascendencia de dichas acciones son unos pasos más para encontrar sentido y significado a la acción teatral. El alcance puede ser simbólico, como ocurre en gran parte de expresiones artísticas. El teatro, por su propia naturaleza, va más allá de lo contextual y anecdótico. Nos sirve para pensar la realidad en sus diversos niveles y manifestaciones ya que no deja de ser un escenario de representación de ideas, documentos y hechos, emociones, fantasías y exploraciones.

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