Segismundo Encadenado – Articulo 11

Segismundo Encadenado nace de las vivencias que vivimos durante el confinamiento y, por ello, nos traslada en cierto modo a esa nuestra prisión. Sentimientos entre la realidad y el sueño, entre el desconcierto y la esperanza, surge esta obra de teatro con un diálogo que habla desde la acidez, la ironía de una sociedad convulsa e individualista. El espectáculo está lleno de emociones, es una reivindicación, un grito de ayuda que pide ser escuchado. El personaje, Segismundo, como la mayoría de la sociedad, se vio encerrado en su cueva, con su sombra proyectada en la pared. Desde su hogar, percibe el ruido de día y noche, de los pasos que habitan el edificio o de los olores que hacen sentirnos vivos. Resulta entonces el teatro un fenómeno educativo si tenemos en cuenta que esto último muestra al público los diferentes modos de vivencia durante la pandemia, el actor mediante esta comedia hace elogia a la soledad a través de la dramatización de momentos cotidianos. Esta obra está basada en La vida es sueño de Calderón de la Barca donde se plasma su tiempo de forma magistral. Debido a su formación, el madrileño era un conocedor de los problemas filosóficos, morales, y teológicos que aquejaban a su época. En particular, el interés del escrito era analizar las diferentes concepciones sobre la libertad que existen en el drama de Segismundo, de tal forma que ha sido adaptada a lo vivido durante el 2020.

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