Teatro – Articulo 5

Los espectáculos en vivo se pueden presentar en múltiples espacios, tanto en calles, plazas, casas particulares, iglesias, bares y hasta lugares de reunión social, incluyendo los espacios construidos específicamente para este fin. Estas estructuras, que llamaremos genéricamente salas de teatros, pueden tener características espaciales muy distintas: tamaño variado, escenarios fijos o móviles o la distinta ubicación del público respecto al escenario, entre otras opciones. Lo mismo ocurre con los equipamientos técnicos: salas muy sencillas coexisten con otras ultramodernas equipadas con sofisticados sistemas escenográficos, acústicos, de iluminación y de sonido, de seguridad o de climatización. Los cambios de hábitos en la sociedad, junto con la aparición de nuevas formas de comunicación y entretenimiento como el cine, la televisión o internet, con las posibilidades de la interacción digital, han incidido sobre los procesos de gestación, construcción y entrega del espectáculo en vivo. Conseguir un sitio a la creatividad cultural teatral ha sido complicado, por un lado el público es cada vez más exigente y obliga a la modificación de formatos, como vídeos spot de tiempos cortos, contenidos y valores; por otro, las nuevas necesidades de expresión e innovación nacidas en el seno del propio mundo escénico son siempre un dinámico motor de cambio y transformación. Otro factor que debemos tener en cuenta es la competencia que existe con alternativas ofrecidas para el tiempo de ocio o de desarrollo personal. Una forma de entender el funcionamiento de los teatros y las obras de teatro en sí es como espacios donde la representación escénica toma sentido, donde participan más de una organización. El rol principal del equipamiento “teatro” es la exhibición, pero dependiendo de su misión, capacidad y recursos, puede contribuir asimismo en las demás funciones, en particular la producción de espectáculos. Hoy en día, los festivales y los teatros cumplen una misión prescriptora en la medida que su programación conforma la oferta de espectáculos escénicos a disposición inmediata de la población. Por esta razón, la variedad y calidad de la oferta escénica determina, a mediano y largo plazo, el capital escénico de una comunidad y su disposición a aceptar o exigir una programación determinada, por ejemplo, más tradicional o vanguardista, como más demanda de obras de teatro para adolescentes. En aquellos lugares donde el número de teatros y espectáculos es muy reducido, la selección realizada por los respectivos programadores es la única a disposición de un público que sólo ocasionalmente puede desplazarse a otras ciudades. En las grandes ciudades, la existencia de un mercado de exhibición más amplio, especializado y competitivo permite un mayor grado de opción.

Junto a las barreras impuestas por una oferta local limitada, existe asimismo una barrera de tipo económico que afecta a las obras de teatro en espacios de interés turísitico, como el Festival de Teatro Clásico de Mérida. La diferencia entre el costo de producir y exhibir un espectáculo y la parte proporcional que paga cada uno de los asistentes al mismo vía precio (de la entrada, consumos indirectos, etc).

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